Letonia: escándalo bancario en el Báltico

El estado miembro de la eurozona ha sido duramente golpeado por sobornos y acusaciones de lavado de dinero que han generado dudas sobre el dinero en el extranjero.

Las acusaciones de soborno a un gobernador de un banco central de la zona euro arrestado y un famoso banco letón acusado de lavado de decenas de miles de millones de dólares. Durante los últimos 12 días, la vida en Letonia , la pequeña pero estratégicamente importante república ex soviética junto al mar Báltico, ha vivido algo parecido a una película de intriga y suspense.

En el centro de esta historia explosiva está Ilmars Rimsevics , el director del Banco Central de Letonia, que fue detenido el sábado pasado después de que la policía anticorrupción dijo que era sospechoso de solicitar un soborno de más de 100.000 euros de un banco no identificado. Liberado bajo fianza el lunes, Rimsevics se enfrentó inmediatamente a nuevas acusaciones, del propietario anglo-ruso del Norvik Bank de Letonia, que lo acusó a él y a los intermediarios de tratar repetidamente de solicitar sobornos. La policía letona señaló que estas no eran las mismas denuncias sobre las cuales habían detenido al jefe del banco central.

Solo unos días antes, el Tesoro de los Estados Unidos había acusado a ABLV, el tercer banco más grande de Letonia, de “lavado de dinero institucionalizado”, incluido el manejo de transferencias que terminaron en entidades vinculadas al programa nuclear de Corea del Norte . ABLV ha denegado el blanqueo de dinero, pero esta semana solicitó un préstamo de emergencia de 480 millones de euros a las autoridades letonas para ayudarlo a sobrevivir a las sanciones propuestas por Estados Unidos. Sin embargo, el jefe de supervisión bancaria de la eurozona afirmó que el prestamista fracasará y que las autoridades de la UE lo liquidarán.

Rimsevics ha negado los reclamos de soborno. Según sus declaraciones los bancos estaban ansiosos por expulsarlo después de que trató de hacer que el sector fuera más transparente. Ahora los fiscales, los reguladores y los tribunales, y un centro de arbitraje con sede en Washington, donde el presidente de Norvik, Grigory Guselnikov, presentaron su denuncia por primera vez en diciembre, deben dilucidad cuál es la verdad.

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